El papel de las mujeres en las sociedades ha sido diferente y en algunas ha tenido transformaciones sustanciales a lo largo de la historia. El presente ensayo se desarrolla en el marco de la perspectiva de género que implica el reconocimiento de la existencia de relaciones de poder entre hombres y mujeres, resultando mayoritariamente en favor de los primeros; que dichas relaciones son construcciones sociales e históricas y que tienen implicaciones en prácticamente todos los aspectos de la vida de los individuos (Gamba, 2008). Con base en lo anterior, se describe a grandes rasgos la sociedad china para defender que la situación de las mujeres chinas ha mejorado con el paso del tiempo, sin embargo, se mantienen desigualdades sobre todo en las obligaciones matrimoniales. A continuación, se hará un breve contexto para hacer distinción entre las relaciones de género en la mayoría étnica Han frente a las que se dan en minorías étnicas como los Mosuo, luego, se describirán las condiciones de las mujeres chinas en la época imperial, después, en la caída del imperio y el gobierno del partido comunista en cabeza de Mao Zedong y posteriormente, se expondrán las herencias culturales y los cambios en la China contemporánea con énfasis en el matrimonio.
En un pueblo de China
llamado Loshui vive la minoría Mosuo cuyo orden social es matriarcal, es decir,
que el mando está a cargo de las mujeres y así lo ha sido siempre. Ellas
prefieren estar siempre enamoradas antes que casadas. En contraste, la mayoría
Han que representa aproximadamente el 95% de la población total de China se ha
regido bajo el sistema patriarcal, es decir, bajo la autoridad dominante del
hombre, de estos últimos (Han) se mencionará en detalle como la sociedad china.
(Peguero, 2016).
La alegría que produce el
nacimiento de un niño y la tristeza a la llegada de una niña, da luces del
lugar de la mujer en la sociedad china. (Seguí, 2015).
A partir de la dinastía Han
se diseñó la ideología oficial del confucianismo en el que la familia
tradicional se organizó en torno a jerarquías de edad y género y fue de estilo
patriarcal, es decir, que el jiazhang o cabeza de familia era varón y,
además, el de mayor edad; patrilineal porque la descendencia -el apellido- se
daba por línea masculina y patrilocal porque la residencia se establecía
obligatoriamente en el lugar del marido. El papel fundamental de la mujer era
la de reproductora para asegurar la continuidad familiar mediante los hijos
varones. (García, 2014). Los más comunes eran los baoban hunyin, matrimonios arreglados por los
padres quienes negociaban las condiciones económicas de la unión en la que se establecía
un precio para la novia.
Las niñas eran educadas por
sus madres en la forma de ser una mejor esposa, no se les permitía aprender
literatura, ciencias ni matemáticas como lo hacían los niños. También les
exigían cumplir cánones de belleza, entre los más estrictos estaba la práctica
iniciada durante la dinastía Song de llevar los pies vendados para evitar su
crecimiento que eran conocidos como "lirios dorados" ya que generaban
placer en los hombres ver que las mujeres caminaban como tiernos sauces agitados
por la brisa de la primavera, para 1917 la práctica empezaba a ser abolida. Las
mujeres nunca debían protestar, no debían tener siquiera puntos de vista
propios, situación que se legitimaba a través del dicho chino: "Si estás
casada con un pollo, obedece al pollo; si estás casada con un perro, obedece al
perro". (Chang, 2004). Además, estuvo establecida la poliginia, es decir,
un hombre podía tener una mujer y varias concubinas y entre más tuviera, más
estatus social y poder le representaba. La favorita del marido era aquella que
le diera el primer hijo varón y la fidelidad de las mujeres tenía que
permanecer hasta el final de la vida. A menudo consideraban a la viuda como
culpable de la muerte de su esposo y el suicidio era el camino "honorable"
para ella.
Lo único que pudo establecer
un contraste positivo para las mujeres durante todo este periodo de tiempo de
la historia de China que llega hasta la toma del poder del partido comunista es
el corto gobierno de la emperatriz Wu Zetian en la era Tang en el 690 quien fue
obligada a abdicar por la presión de múltiples enemigos que no toleraban el
gobierno de una mujer porque transgredía los principios del confucianismo.
(Tianxia Todo Bajo el cielo, 2015).
La apertura de China al
mundo permitió la difusión de ideas que cuestionaban la ortodoxia confuciana,
el imperio manchú cayó y la situación de las mujeres empezó a tener leves
mejoras. En 1949 con la toma del poder por parte del partido comunista se inició
un camino de cambios de fondo para garantizar la igualdad entre hombres y
mujeres. La ley fundamental que transformó las relaciones familiares y mejoró
sustancialmente la situación de las mujeres fue la ley de matrimonio de 1950
que estableció la libertad para casarse, prohibió la poligamia, promulgó la
igualdad entre hombres y mujeres, prohibió el concubinato y el matrimonio con
menores de edad, permitió el divorcio y brindó la posibilidad a las viudas para
volver a casarse. (Pellizari y Pérez, 2007).
Los antecedentes de la
mencionada ley de matrimonio de 1950 se remontan a 1919 con el caso de una
joven llamada Cho Wu-Chieh quien decidió suicidarse en la ceremonia de su
matrimonio cortándose la garganta con una daga en protesta por la obligación de
casarse con un desconocido, esto le dio un impulso a la campaña de Mao Zedong
en contra de las reglas del confucianismo que establecían los matrimonios
arreglados pues él también había sufrido a causa de esos preceptos al ser
forzado a casarse con una mujer siete años mayor a lo que respondió escapándose
de la casa. (Uribe, 2005).
Otra ley importante en este
tiempo es la ley de trabajo que estipuló que toda persona adulta podía
trabajar, de este modo se incorporaron las mujeres en las actividades
productivas de la nación arrojando resultados tales como: que en 1959 el 90% de
las mujeres de las zonas urbanas tenían un trabajo remunerado. (Pellizari y
Pérez, 2007).
En la sociedad contemporánea
"la mujer china, cada vez más autónoma, soltera y emprendedora, está
transformando la sociedad sin participar apenas en las estructuras del poder
político". (Higueras, 2013).
Previamente se mencionó la
ley de matrimonio de 1950 por la importancia trascendental que ha tenido en el
avance y la consolidación de los derechos de las mujeres en aras de ampliar su
participación en la sociedad y desligarlas de los sometimientos que les imponía
el modelo familiar del confucianismo. Sin embargo, los objetivos que se fijó la
ley no han tenido resultados plenamente satisfactorios porque generaron
resistencias en suegras y esposos para aceptar la nueva posición de la
nuera/esposa y su implementación se ha hecho más difícil en el campo que en la
ciudad porque en las áreas rurales se conservan más las prácticas
tradicionales.
En materia laboral se
aumentó la cantidad de mujeres trabajando, pero debido a que no les otorgaban
las mismas condiciones de sueldo y empleabilidad que los hombres, algunas de
ellas decidieron retornas a sus zonas de origen y las mayores volvieron a sus
actividades del hogar, a pesar de eso, surgieron iniciativas empresariales de
mujeres impulsadas por la economía de mercado que resultaron en empresas que
han aportado al crecimiento económico del país, demostrando así que las mujeres
chinas de este tiempo tienen una gran capacidad inventiva y de progreso en
beneficio de su país y en procura de su mayor independencia.
En lo político sí continúa
un rezago en la intervención de las mujeres chinas que se evidencia en cifras
tales como: que entre los siete escaños del comité permanente del Politburó del
Partido Comunista Chino no se sienta ninguna mujer, y entre los veinticinco del
Politburó solo se sientan dos, es decir, que la participación de las mujeres en
los órganos de poder más importantes de China es muy baja. (Higueras, 2013).
En lo referente al
matrimonio, si bien se han presentado avances, se mantienen prácticas que se
asemejan a las relaciones de la época imperial como el mercado del matrimonio
en Shanghái donde los padres con hijas mayores a veintisiete años, conocidas
como "Shengnu" o mujer sobrante, intercambian la hoja de vida de sus
hijas y las exhiben en plazas públicas para que contraigan matrimonio y así
evitar la "deshonra familiar" que conlleva el tener hijas solteras.
(De la Rosa, 2016).
Para concluir, la sociedad
china se ha establecido en la mayor parte de su historia bajo el sistema
patriarcal lo que ha sucedido también en casi todos los países del mundo. En su
época imperial China se rigió bajo el sistema confuciano que promovía una
sociedad jerárquica en la que la mujer asumía una posición de sumisión y una
función eminentemente reproductiva, en la transición desde la caída del imperio
y la consolidación del comunismo se han adelantado importantes reformas a
través de leyes que aumentaron la participación de las mujeres en la sociedad,
y en la China contemporánea a pesar de los importantes avances en beneficio de
las mujeres, se mantienen desigualdades en diversos aspectos siendo el más
crítico la continuación de prácticas matrimoniales que implican un yugo para
muchas de ellas.
Referencias.
Chang. J. (2004). Cisnes
Salvajes. Barcelona, España: CIRCE Ediciones, S. A.
De la Rosa. B. (2016). Así
funciona el mercado de las Shengnu, las "mujeres sobrantes" en China. Actuall. Recuperado de
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Gamba. S. (2008). ¿Qué es la perspectiva de género y los estudios de
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periódico feminista. Recuperado
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García. C.
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Pellizari. L. y Pérez. C.
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de http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/uribe_d_jp/capitulo2.pdf.
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