Tres asuntos
principales:
1- Política y grado
de apertura comercial.
En
la década de los 90, países como Brasil y Chile, extendieron sus
productos de exportación, dando paso a un crecimiento sectorial
mayor que el del promedio mundial y a un mejoramiento de las
condiciones de vida de la población rural, dado aumentos en la
productividad laboral (CRECE, 2016).
Además,
las oportunidades comerciales de bienes no tradicionales de
exportación, cobraron igual importancia que la de los grupos
tradicionales (Reina et al, 2003).
En
este contexto, algunos países como Kenia, lograron insertar sus
hortalizas en los mercados europeos, mientras que Nueva Zelanda
diversificó su oferta de productos agrícolas, dentro de los que
sobresalen frutas, hortalizas y flores.
El
ambiente comercial más abierto también facilitó el desarrollo de
un know how relacionado con estándares de calidad de los alimentos y
cumplimiento de acuerdos comerciales (FAO, 2007).
Por
su parte, las políticas implementadas en Argentina de eliminación
de control de cantidades y reducción de aranceles a fertilizantes,
herbicidas, pesticidas, maquinaria y equipos de riego se vio
reflejado en un aumento importante en el uso de los mismos.
Así
pues, la experiencia internacional confirma que una política
comercial que promueva y facilite la apertura de la agricultura al
comercio mundial ha dejado más beneficios que costos a la sociedad
rural, debido a los eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás
impulsados por la agricultura de exportación (CRECE, 2006).
2-Política
sectorial.
Una de las reformas
realizadas en Brasil en los setenta fue la creación de Embrapa
(Corporación Brasileña para las investigaciones públicas) y la
inversión en la formación de científicos. Así, el sistema de
investigación agrícola soporta, en gran parte, los notables
aumentos en la productividad del sector (Salazar, 2004).
También, en Nueva
Zelanda, la política agrícola ha dado gran relevancia a la
innovación y la transferencia de conocimiento. Por ejemplo, el
centro de investigación HortResearch ofrece apoyo a la investigación
y desarrollo con lo que aporta valor agregado a productos como frutas
y hortalizas.
3-Política social.
Un
ejemplo de política enfocada en la generación de ingresos en zonas
rurales es la Ley nacional de garantía del empleo rural de Gandhi en
la India pues fomenta la economía rural, estabiliza la producción
agropecuaria y reduce la presión para encontrar trabajo.
De
otro lado, con el fin de reducir el hambre en la ruralidad de Brasil,
el gobierno cuenta con mecanismos para adquirir alimentos producidos
en las correspondientes regiones, los cuales son distribuidos entre
las familias más pobres.
Finalmente,
resulta fundamental que se creen los incentivos necesarios para que
la inversión privada saque provecho de las oportunidades de mercado,
financie capitales básicos que faciliten el desarrollo de
emprendimientos productivos y sociales y establezca la
institucionalidad necesaria para garantizar la eficacia de las
políticas.
Referencias.
Centro
de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales-CRECE-(2006).
“Pobreza rural: diagnóstico y evaluación de las políticas
nacionales”. Manizales, Colombia.
Cortés
S. & Perfetti, J. (2013). La agricultura y el desarrollo de los
territorios rurales. En: Políticas para el desarrollo de la
agricultura en Colombia. Fedesarrollo: Bogotá, D.C.
FAO
(2007). “América Latina y el Caribe. Entornos favorables para el
desarrollo del sector agroindustrial”. Dirección de sistemas de
apoyo a la agricultura (AGS). Chile.
Reina.
M. y Zuluaga, S. (2003). “Bases para un modelo agroexportador para
Colombia”. Fedesarrollo.
Salazar.
A. (2004). “Brasil”. En: Acuerdo sobre la agricultura de la OMC.
La experiencia de su ejecución. Estudios de casos de países en
desarrollo.
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